Tengo las estrella a mi alcance
cada vez que tus ojos me sonríen,
son como las lucen innatas del firmamento
que toman cada noche un nuevo color.
Son tus labios la fruta del paraiso,
que cada mañana quiero en mi mesa.
Eres la diosa con cuerpo mortal,
que cada noche baja a mi ventana,
dando luz a mi vida.
Tienes en tus manos la decisión de dejarme entrar en el cielo,
porque solo tú, estrella divina, eres capaz de decidir sobre el rumbo de mis acciones.